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Las noches más felices: Cómo elegir el colchón ideal

Un buen colchón mejora la salud y, por tanto, la calidad de vida. Pero no hay un modelo ideal que se ajuste a todos. Elige el tuyo según tus características específicas... y acertarás.

20/09/2017 Texto: Míriam Alcaire. Fotos: Ikea/Getty.

Adaptabilidad, duración, independencia de lechos, transpiración y termorregulación: sobre estos criterios busca tu colchón.

¿EL COLCHÓN, DURO O BLANDO?

Es una de las primeras cuestiones a la hora de comprar. La firmeza o mayor flexibilidad depende, en primer lugar, del gusto personal, y también de factores como la constitución física o de cómo duermas. La norma es que a mayor peso, mayor firmeza, así te hundirás menos. ¿Te mueves mucho o lo hace tu pareja? En
ese caso es mejor un colchón que facilite tus movimientos y los "absorba", como el látex.

¿CALUROSA O FRIOLERA?

Un colchón de muelles resulta la mejor solución si eres calurosa o vives en una zona de altas temperaturas veraniegas. Es fresco y transpira bien. Además, hay colchones con cara de verano y cara de invierno, algo más cálida. El látex, por su parte, no es termoadaptable, por lo que resulta también una buena opción. La visco da más calor, puesto que se adapta térmicamente a la temperatura del cuerpo; sin embargo, los nuevos tratamientos a los que se somete minimizan dicha sensación. Si te decantas por estos colchones, es aconsejable que tengan 2 cm de visco en el acolchado como máximo.

DOLOR DE ESPALDA, ALERGIA...

Los colchones pueden aliviar algunas dolencias comunes. Los viscoelásticos son adecuados cuando se sufre de problemas musculares o relacionados con la circulación sanguinea, ya que el material es muy moldeable y se adapta al cuerpo, absorbiendo la presión al 100%. Los de muelles suelen ir bien a personas gruesas, con dolores lumbares, e incluso si se sufre de vértigo, ya que aportan sensación de gravidez. Los de látex son hipoalergénicos, perfectos para alérgicos (siempre que no sea al propio látex), pues su estructura evita la acumulación de ácaros, al contrario que los de muelles. Aunque en este caso, las nuevas tecnologías solucionan este inconveniente utilizando probióticos naturales, "agentes buenos", que limpian el entorno de ácaros y otras bacterias.

¿LA BASE TAMBIÉN IMPORTA?

Sí, y está en función de la capacidad de transpiración del colchón. Si éste es de muelles (especialmente los embolsados), reposará mejor sobre una base tapizada y no en somieres de láminas rígidas, que sí va bien con modelos de látex y viscoelástica, ya que los deja "respirar". En canapés abatibles se agudizan los problemas de transpiración, al no haber abierto hueco en contacto con la cama para facilitar la aireación del colchón; deja el canapé abierto con frecuencia.

APRENDE A DISTINGUIRLOS

- De muelles. Han evolucionado mucho y ofrecen grandes prestaciones. Pueden ser de muelles independientes, continuos o embolsados: cosidos en saquitos de tela por separado, que evitan transmitir el movimiento de una parte a otra, con gran independencia de lechos. Muchos modelos mezclan el soporte de muelles con bloques de viscoelástica y látex. Es mejor cambiarlos cada 10-15 años aprox.

- Viscoelástica. Espuma especial que se amolda al cuerpo, creando un molde, con óptima distribución del peso corporal con una sensación envolvente. Duran hasta 20 años.

- Látex. Natural o sintético. Creado con un sistema de célula abierta que permite buena transpiración. Su vida es larga (más que los dos tipos anteriores). Son pesados y algo más caros.


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