Claves para acertar

Cómo elegir cama

Te damos ocho consejos para escoger el modelo que más te va y asegurarte un buen descanso. ¡Que no te quite el sueño este tema!

20/10/2015 Texto: Ana M. Jiménez

Dormitorio con ropa de cama de Designers Guild
Dormitorio con ropa de cama de Designers Guild.

Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Razón más que suficiente para elegir a conciencia la cama sobre la que hacerlo. Toma nota de las cosas en las que debes fijarte para acertar:

1. Pruébala primero. Túmbate al menos quince minutos (si vais a dormir dos personas, deberéis echaros las dos). Comprueba que puedes girarte sin problemas y que hay espacio por encima de la cabeza y por debajo de los pies (por lo menos 20 cm). Gira el cuerpo hacia un lado y hacia otro y asegúrate de que queda espacio suficiente a lo ancho.

2. Las medidas adecuadas. Para camas individuales, es aconsejable un ancho de entre 90 y 110 cm, mientras que para las camas dobles, el ancho apropiado oscila entre los 135 y los 150 cm. La longitud debe ser de 2 m para cualquier adulto. Para las parejas, añade 20 cm a la altura del más alto. Y si hay una gran diferencia de peso o altura entre ambos, lo ideal es optar por colchones individuales o dos camas independientes unidas.

3. Vigila la altura. La recomendable es de 35 a 40 cm para acostarse y levantarse cómodamente. Si se trata de personas mayores o con movilidad reducida, debe oscilar entre 50 y 55 cm.

4. ¿Y debajo de la cama? Es importante que haya un hueco mínimo de 30 cm para poder limpiar cómodamente. La acumulación de polvo, además de ser insana, favorece el riesgo de alergias.

5. El somier. Éste condiciona el tipo de colchón, por lo que lo aconsejable es comprarlos a la vez. Si no, ten en cuenta que las bases de láminas, ya sean de madera o de fibra, son adecuadas para cualquier tipo de colchón, porque facilitan la ventilación. En cambio, las metálicas o de otro tipo son menos transpirables y por lo tanto, poco apropiadas para modelos de látex o de espuma.

6. La firmeza del colchón. Para saber cuál es la que mejor te va, fíjate en que tu columna vertebral quede recta cuando te tumbas de lado. Si se tuerce, es que el colchón es demasiado duro. Y si tus codos se hunden, es que es demasiado blando.

7. Tratamientos especiales. Ya existen en el mercado tanto somieres como colchones con propiedades antiácaros, fungicidas... Son perfectos para niños o para personas con alergias o problemas respiratorios.

8. Cabecero y piecero. Ambos deben estar bien anclados para garantizar la estabilidad de la cama, y mejor si tienen formas redondeadas. Eso sí, si tienes poco espacio, prescinde de ambas piezas y apuesta por una cama con espacio de almacenaje. 


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