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De estética moderna

Cocina abierta al salón

Ambos espacios comparten superficie “sin invadirse”. La cocina es una isla unida o separada del salón-comedor mediante prácticas puertas correderas. ¡Genial!

31/03/2016 Texto: Miriam Alcaire. Fotos: Hearst Documentación.

El reto de la interiorista Clara Masllorens, al proyectar la reforma de la cocina, fue modificar una distribución muy poco eficaz, para conseguir superficies más racionales y cómodas. ¿Cómo han sido los pasos de la transformación?:

FUERA LOS TABIQUES
La cocina está dentro de un “cubo” en la planta baja. Aunque bien integrada, no se ha planteado como un área continua del salón, por lo que no está totalmente a la vista. Comunica las distintas zonas, sin perder por ello privacidad, gracias a la disposición de los muebles en varios frentes.

EN BUSCA DE LA LUZ
Con el fin de abrir camino a la luz natural, se ha recurrido a soluciones sencillas. Una de ellas es un pasillo entre las dos puertas correderas, en vez de batientes, que tienen la función de paneles móviles. Según éstas se deslicen a un lado u otro, permiten ocultar la cocina o el acceso a la escalera, respectivamente.

BUENOS RECURSOS 
Una cristalera sustituye al típico frente de azulejos en el módulo que integra la placa de cocción: esta “pared translúcida” captura la luz desde el distribuidor. Por otro lado, el cristal parece alargar la cocina, puesto que amplía el “horizonte” visual y también la vista al pasillo. Los muebles y complementos son muy funcionales y tienen mucha capacidad, además de que se han elegido dando prioridad al criterio que sustenta toda la reforma: dar más claridad y agrandar visualmente, por eso el blanco es el hilo conductor de los distintos ambientes. El resultado, a la vista está. Todo un acierto.

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