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6 claves para cambiar el suelo

Los pavimentos laminados, que imitan la madera con una película protectora, son una estupenda opción por su excelente relación calidad-precio. Te contamos todo lo que debes saber para escoger bien.

08/05/2018 Coordinación y texto: Ana M. Jiménez. Fotos: HF.

En este dormitorio infantil, un suelo laminado modelo Roble Newport de Floorline

1. Antes de elegir. Ten en cuenta que un buen suelo debe ser resistente a la luz, la abrasión y las manchas, y piensa en el uso y desgaste que tendrá y la zona de ubicación. En función de esto, elige la dureza, que viene marcada por categorías: AC-1 y AC-2 (poca resistencia), AC-3 (media), AC-4 (alta) y AC-5 y AC-6 (muy alta). Éstas tienen que estar complementadas con unos números que indican el tránsito que soportan. Para uso doméstico son: 21 (mo­de­rado, grosor de 6-7 mm); 22 (general, grosor de 8-9 mm) y 23 (intenso, grosor de 10-12 mm). Fíjate en los tra­tamientos: antihumedad (perfecto para cocinas y baños), antibacterias... Antes de elegir el color y el acabado, recuerda que el tamaño de la habitación también influye. Para potenciar la luminosidad y dar sensación de mayor amplitud, escoge tonalidades claras.


2. Cómo instalarlo. Se puede colocar sobre el suelo ya existente sin obras, aunque hay que nivelarlo. El sistema de instalación más común es el de click, que consiste en unir unas tablas con otras a través de un método de machihembrado. ¡Muy rápido y fácil!

3. Ventajas. Son más eco­nó­mi­cos que los de madera y no se decoloran con la luz. Son muy duros y resistentes al desgaste diario, quemaduras, arañazos y golpes. Y no absorben las manchas ni retienen el polvo, porque no son porosos.

4. inconvenientes. Duran me­nos que un suelo de madera (máximo 30 años si se cuidan bien) y no se pueden lijar ni barnizar, por lo que hay que cambiarlos si se de­terioran. Además, hacen algo más de ruido, aunque algunos ya incluyen una capa especial para reducirlo.

5. Mantenimiento. Conviene limpiarlos con la aspiradora o una mopa suave seca. De vez en cuando pueden fregarse, mejor sin de­tergente y con la fregona bien escurrida. Prohibido el uso de ceras.

6. cuánto cuestan. Varía de 5 a 45 €/m2, según la calidad, el acabado –veteado, al aceite, brillante...– y los tratamientos. La instalación oscila entre 8 y 20 €/m2.

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