Especial casas pequeñas

Una casa con 65 m² y espacios abiertos

La acertada convivencia de elementos con encanto retro e instalaciones de última generación resolvió, con acierto y funcionalidad, la distribución de esta vivienda madrileña, que goza de una organización con pocos tabiques y puertas.

13/02/2017 Realización: Eva Baena. Fotos: Rafa Diéguez. Texto: Silvia Criado. Plano: Hearst infografía

Los escasos 65 metros cuadrados de este piso en el centro de Madrid ganaron funcionalidad, gracias a la distribución diáfana de su planta, prácticamente cuadrada, de la que se eliminaron casi todas las paredes y tabiques, además de las puertas.

MÓDULO CENTRAL
 Partiendo de la planta abierta, las zonas de estar, comedor y cocina se organizaron en torno a un módulo central de obra que, en su interior, esconde un gran armario. Una puerta corredera y de gran formato oculta o integra el dormitorio en este espacio según las necesidades. Para aislar la cocina del resto, se eligió un tabique y una puerta de cristal.

EN PURA SINTONÍA
En los diferentes ambientes de la vivienda, especialmente en el comedor y la zona de estar, se suceden piezas vintage y de diseño arropadas por textiles coloristas. Además, se juega al contraste con estanterías metálicas de aire industrial o la elección de un suelo de cemento pulido que dispone de calefacción radiante.

La distribución de los muebles y los elementos estructurales de la vivienda, tanto los que ya estaban en el piso antes de la obra como los obtenidos tras la reforma, marca el ritmo decorativo de la casa. Por ejemplo, unos pilares de hierro, que fueron pintados de blanco, delimitan el estar del comedor.

La cocina requería cierta independencia, para evitar que, a la hora de preparar las comidas, no se propagaran los humos y molestos olores. Unión visual. Para independizarla, se colocó un tabique de cristal fijo, con franjas al ácido, y una puerta del mismo material que permite unir visualmente los espacios. Los muebles de la cocina, de un rojo intenso, se distribuyeron en dos frentes. Uno acoge la zona de trabajo y cocción y, el otro, el fregadero. El acero pulido es el hilo conductor para los electrodomésticos, la encimera y el zócalo y, además, aporta frescor en la misma línea decorativa.

Los espacios privados de la vivienda, que requerían mayor intimidad, se independizaron. Lo ideal para el dormitorio era aislarlo o integrarlo a demanda. Para ello, se instaló una enorme puerta corredera blanca entre la zona de estar y la habitación. Cuando está cerrada, simula un tabique detrás del sofá y, abierta, se mimetiza con el pasillo.


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