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Casas reformadas

Un piso reformado con techos de vigas

Saber aprovechar sus particularidades arquitectónicas fue clave para crear una vivienda moderna y cómoda que, además, ha ganado amplitud y luminosidad.

02/10/2017 Realización: Olga Gil-Vernet. Fotos: J. L. Hausmann. Texto: M. Sanz.

Crear una casa confortable y atractiva, que mantuviera todo el encanto y autenticidad de la construcción. Ese fue el objetivo primordial del estudio de arquitectura Nook Architects al enfrentrarse a la rehabilitación de esta vivienda, de 75 m2, ubicada en un edificio del Eixample barcelonés de finales del siglo XIX.

El trabajo general consistió en reorganizar y modernizar un piso con una distribución anticuada y oscura, ya que existían bastantes estancias carentes de luz natural. Sus puntos fuertes: maravillosos pavimentos de mosaico hidráulico, paredes de ladrillo visto y techos con vigas de madera y bovedillas cerámicas.

CAMBIO RADICAL
La primera decisión fue tirar tabiques para diseñar una nueva ubicación de los espacios. La zona que da a la calle fue la que mayor transformación sufrió. Se eliminó una de las habitaciones para ampliar el nuevo salón-comedor y se reservó la parte irregular de la planta para situar el dormitorio principal. Ahora, ambas estancias se comunican a través de una puerta corredera.

La cocina era pequeña y oscura. Para dotarla de amplitud y luminosidad, se eliminó el pasillo que conducía a esta estancia y se abrieron dos vanos en el tabique que la separan del salón.

Con una distribución del mobiliario en forma de "L", cuenta con una península que marca el paso al cuarto de baño, situado justo en frente. El segundo dormitorio y el aseo, que se renovó por completo, conservan su ubicación original.

ACABADOS Y MATERIALES
En las obras de restauración se conservaron elementos originales, como la viguería vista del techo, las bovedillas cerámicas y los suelos de mosaico hidráulico, que otorgan un encanto especial a la cocina y los cuartos de baño. Para el resto de la casa, se escogió madera sin teñir. Durante la reforma, se descubrieron tabiques de ladrillo que, en algunas zonas, se dejaron a la vista. Estos frentes se alternaron con pintura en tonos blancos y ocres, para crear ambientes cálidos y acogedores.

Las antiguas ventanas mantuvieron sus vanos, si bien los marcos se restauraron y lacaron, y se instalaron acristalamientos dobles.

EL BROCHE FINAL
Partiendo de un fondo en colores cálidos -ladrillo, tarima y pintura en tonos blancos y ocres-, la gran mayoría de los muebles son de madera. También se añadieron piezas acabadas en color negro, para romper la monotonía y ganar riqueza visual, especialmente en la cocina, con armarios y encimera de color blanco. La mezcla de estilos fue otra de las claves a la hora de lograr ambientes dinámicos, pues diseños contemporáneos se combinaron magistralmente con otros rústicos y de corte vintage. Las telas y tapicerías que visten cada uno de los ambientes se escogieron en la misma gama de color, con lo que se consiguió reforzar la sensación de continuidad creada a través de los revestimientos.

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