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Claves de la decoración

Ambientes acogedores, salpicados de color y detalles rústicos, se funden con el paisaje en esta casa de campo cántabra. Naturalidad, sencillez y armonía son sus señas de identidad.

13/12/2017 Realización: Dafne Vijande. Texto: Begoña Fernández. Fotos: Santiago Moreno. Plano: Hearst Infografia

Un salón lleno de encanto. Está organizado en torno a una chimenea y decorado en tonos neutros. Sofás; Casa & Jardín. Mesa diseñada por María Lladó. Cojines, de Antennae y Gastón y Daniela.

Esta casa, situada cerca de la ilustre localidad de Comillas, Cantabria, es la segunda residencia de una familia madrileña. Los propietarios habían veraneado de pequeños en la zona y querían volver a disfrutar de esta tierra, ahora junto a sus tres hijos, en una casa cómoda y actual, pero que a la vez tuviera el estilo de las clásicas construcciones rústicas. El arquitecto, Carlos Ruiz Agüero, y el promotor, Pablo Lantero, trabajaron en equipo para construir una vivienda que respondiera a todas sus expectativas.

ACORDE AL ENTORNO
Uno de los objetivos fue que la casa se integrara en el bello paisaje que la rodea. Para ello, se sirvieron de varios detalles estructurales y decorativos que rememoran el tipicismo de las antiguas casas de campo. Los colores suaves y claros de todas las paredes, la decoración interior con cuidados detalles, como el alicatado y el suelo de la cocina de estilo rústico o el techo con vigas de madera vista, fueron algunas de las claves del éxito. Precisamente para crear cierta unión visual entre el interior y el exterior, las vigas y toda la carpintería de la casa se pintaron en un suave tono verde y, a juego con él, se eligieron también todos los frentes de los muebles de la cocina.

En cuanto a la decoración interior, de ella se encargaron,directamente los dueños. Para ello, adquirieron muebles actuales y los combinaron con varias piezas antiguas. Y para aligerar el resultado utilizaron complementos textiles y otros detalles decorativos rebosantes de color. Por ejemplo, en el salón conviven, sin estridencias, una pareja de butacas art decó, una mesa de centro de líneas depuradas, unos modernos sofás en blanco y una majestuosa lámpara de pie con los muebles del comedor de fibras naturales, la chimenea rematada con una viga de madera y un tradicional cesto para la leña. También las cortinas, con estampado de hojas, y las alfombras de fibra natural, envuelven el espacio con la naturalidad de una casa de campo.

En el dormitorio, la zona de descanso, funcional y moderna, se enfrenta a un agradable rincón de trabajo con muebles vintage y rústicos. Y en el cuarto de baño, pequeños detalles tradicionales, como los cestos de fibras naturales, se funden con el moderno diseño del mueble bajolavabo de Silestone. Una fusión de estilos que tiene un sosegado y acogedor resultado final. 

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