Casas reformadas

Una casa clásica renovada

Techos de gran altura con molduras, ventanales con balcones, suelos de madera... La base de este piso antiguo se acompaña con piezas más modernas y prácticas. ¿El resultado? ¡Todo un éxito!

09/02/2016 Realización: Cristina Rodríguez Goitia. Fotos: Angélica Heras. Texto: Mónica Rodríguez. Plano: Hearst Infografía

Los dueños de este piso antiguo, situado en el centro de Madrid, tenían muy claro el objetivo a la hora de decorarlo: sacar el máximo partido a su distribución y a sus elementos arquitectónicos originales pero, a la vez, integrando todas las posibles comodidades de hoy en día.
PEQUEÑOS CAMBIOS
La clásica distribución urbana de un piso céntrico con patio de luces central y, por otro lado, grandes balcones con salida a la calle, les encantó desde el principio por lo que decidieron respetarla. El único cambio que se hizo fue ganar el comedor a una zona de paso entre el pasillo y las áreas de estar. De esta manera, el salón en esquina se encuentra situado en la zona con mejor orientación de la casa ya que, debido a la gran cantidad de balcones que posee al exterior, cuenta con muchas horas de sol. Y para aprovechar esta luminosidad, el salón se abre al comedor a través de un gran vano abierto en la pared. En esta misma ala de la casa se sitúan el resto de las habitaciones a lo largo del pasillo y, alrededor del patio de luces, la cocina y los baños. En cuanto a los elementos arquitectónicos se respetaron todas las molduras de escayola que estaban en buen estado, sustituyendo las más dañadas, y se mantuvo gran parte de la carpitería original. Además, en el comedor para dar aún mayor relevancia a la altura de los techos se realizó un bonito artesonado de obra.
El mobiliario alterna piezas más actuales - en especial en las zonas más prácticas de la casa, como la cocina, los cuartos de baño y las habitaciones infantiles- con otras más clásicas y algunas de herencia familiar, tal y como se observa en el salón y en el comedor. A los muebles escogidos acertadamente, en su mayoría en tonos neutros y maderas, se suman los textiles, los encargados de poner una nota de color y alegría en las estancias.  Un claro ejemplo son las habitaciones infantiles, donde las camas tipo tren o nido en madera blanca se acompañan de colchas y cortinas con unos divertidos estampados.
Para potenciar aún más la luz que entra por los balcones, las paredes -a excepción de las de las zonas de la cama de las habitaciones infantiles resaltadas en un llamativo rosa y azul, a tono con los texitles- se pintaron o alicataron en tonos claros. Por su parte, los suelos de los dormitorios, las zonas de estar del salón y el comedor se vistieron con una clásica tarima de madera colocada en espiga, muy cálida. Y, los baños y la cocina, con un porcelánico gris que da un aire actual y resulta más práctico y adecuado para estos espacios de la casa de mayor uso cotidiano.


Comentarios

Publicidad